El Seguro Social de Estados Unidos enfrenta un déficit que, si el Congreso no lo resuelve antes de 2032, llevará a recortes automáticos que superan el 20% en los pagos a jubilados y discapacitados.
El reloj corre para el Seguro Social en Estados Unidos. El programa que cubre a jubilados, discapacitados y familias de trabajadores fallecidos tiene sus fondos en camino a agotarse, y si eso pasa sin que el Congreso haga algo al respecto, los pagos caerían automáticamente más de un 20%. Es una cifra que asusta, sobre todo para quienes no tienen otro ingreso.
Hasta ahora, el debate en Washington giró en círculos sin llegar a ningún acuerdo. Los republicanos se niegan a subir impuestos y los demócratas no quieren tocar los beneficios. Esa parálisis política es, en buena parte, lo que metió al sistema en esta situación.
Lo que está en juego es enorme: millones de estadounidenses dependen del Seguro Social como su principal fuente de ingresos. Según LA NACION, los expertos advierten que el margen para actuar se va achicando y que demorar más la decisión solo hace más drásticas las soluciones necesarias.














