Un asesino en serie nunca identificado aterrorizó al condado de Texarkana en 1946 y su historia se convirtió en una de las películas de terror más vistas de los años 70.
En el condado de Texarkana, a principios de 1946, empezaron a aparecer cuerpos. Las víctimas eran siempre parejas, y los crímenes ocurrían puntualmente durante las noches de luna llena. El atacante no dejaba casi rastros y cada vez que la policía creía tener una pista, se esfumaba. Por eso lo llamaron el ‘asesino fantasma’: era como si el tipo se disolviera en el aire después de cada ataque.
Los vecinos del condado no aguantaron más y empezaron a tomar cartas en el asunto por su cuenta. Muchos compraron armas, otros organizaron rondas de vigilancia en los barrios. Pero nada funcionó. Los crímenes pararon tan misteriosamente como habían empezado, y el caso quedó sin resolverse. Hasta hoy, nadie sabe con certeza quién fue.
Lo curioso es que ese misterio fue exactamente lo que lo hizo tan atractivo para el cine. En los años 70, la historia fue adaptada en ‘The Town That Dreaded Sundown’, una película que combinaba el tono de documental con el de slasher y que se convirtió en un hit de taquilla. Según LA NACION, el caso del asesino fantasma de Texarkana sigue siendo uno de los grandes enigmas sin resolver de la historia criminal norteamericana.














