María Cristina Clemente, escribana con experiencia en transferencias de propiedades, alertó sobre los riesgos de donar bienes a los hijos antes de fallecer.

María Cristina Clemente no tiene dudas: donar propiedades en vida, siendo adulto mayor, es una de las decisiones más riesgosas que puede tomar una persona. La escribana explicó que, una vez firmada la escritura de donación, el bien pasa a nombre del hijo o hija, y el donante pierde todo derecho legal sobre él, sin importar las circunstancias que puedan venir después.

Esto se vuelve especialmente delicado cuando hay varios hijos involucrados, cuando alguno de ellos tiene deudas, o cuando la relación familiar cambia con el tiempo. En cualquiera de esos escenarios, el adulto mayor que donó su propiedad puede quedar completamente desprotegido, sin herramientas legales para revertir la situación de forma rápida.

Clemente subrayó que el testamento es una opción mucho más segura porque permite expresar la voluntad sin ceder el control de los bienes hasta el momento del fallecimiento. Según LA NACION, la escribana hizo estas declaraciones en el marco de una consulta sobre planificación patrimonial para adultos mayores.

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