El Ejército Nacional de Colombia denunció una serie de ofensivas perpetradas por grupos disidentes en zonas rurales del departamento del Meta, provocando bajas y heridos en las filas de las fuerzas armadas.
El primer atentado ocurrió en la vereda La Unión, municipio de La Macarena, donde la detonación de un artefacto explosivo al paso de una patrulla causó la muerte de tres militares y dejó a cuatro lesionados. De forma paralela, en la vereda Puerto Chorizo del municipio de Vistahermosa, otros dos efectivos resultaron heridos tras ser atacados con ráfagas de fusil y explosivos de fabricación artesanal.
Las autoridades militares rechazaron los hechos calificándolos como actos terroristas e informaron que acudirán a instancias judiciales para denunciar las infracciones al derecho internacional humanitario y la violación de los derechos humanos de las tropas.













