Las medidas dispuestas por la administración de Donald Trump alcanzan a Fidel Ernesto Castro Calis, al Banco Exterior de Cuba y a cuatro empresas de recursos energéticos.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, hizo oficial una nueva batería de sanciones económicas destinadas a cercar financieramente al Gobierno cubano. La nómina de sancionados incorporó a Fidel Ernesto Castro Calis —nieto del exmandatario Raúl Castro—, junto a la entidad Banco Exterior de Cuba y a cuatro compañías estatales vinculadas a la explotación de recursos naturales y energéticos. Rubio fundamentó la decisión en la política del presidente Donald Trump de desmantelar el entramado financiero y las estructuras de poder del régimen en la isla.
La medida se suma a una serie de penalizaciones previas impuestas durante el año contra altos funcionarios y familiares directos de la conducción política cubana, entre ellos el presidente Miguel Díaz-Canel. Esta escalada punitiva se enmarca en un contexto de acoso económico renovado desde enero, que incluyó la amenaza de aranceles a países proveedores de crudo a La Habana y la acusación formal presentada por la Justicia estadounidense contra Raúl Castro por el derribo de aviones de la organización Hermanos al Rescate en 1996.













