Pocas situaciones domésticas generan tanta frustración como ver una tostada caer al suelo y descubrir que, casi mágicamente, terminó exactamente del lado que más ensucia.
Aunque parezca una cuestión de mala suerte, existen factores físicos que pueden explicar por qué este fenómeno se repite con tanta frecuencia.
Una tostada que cae desde una mesa normalmente comienza su recorrido con una orientación determinada. Mientras gira durante la caída, la altura disponible puede no ser suficiente para completar una vuelta completa antes de llegar al piso.
El resultado es que muchas veces termina cayendo con la cara que estaba hacia arriba orientada hacia abajo. Si además tiene manteca, el desastre parece todavía más injusto.
No significa que las tostadas tengan una preferencia especial por el piso. Es una combinación de rotación, altura y gravedad que puede producir un resultado sorprendentemente consistente.












