El Gobierno reforzará controles policiales y militares para contener nuevas protestas.

El Gobierno de Bolivia confirmó que no decretará el estado de excepción pese a la escalada de violencia registrada en La Paz durante las protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira. La decisión fue tomada tras una reunión entre autoridades del Ejecutivo, la Policía y las Fuerzas Armadas, luego de los enfrentamientos, saqueos y destrozos ocurridos en la capital.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseguró que se aplicarán medidas “duras y estrictas” contra los responsables de los disturbios, aunque descartó avanzar con mecanismos extraordinarios previstos en la Constitución. Mientras tanto, continúan los bloqueos de rutas en varios departamentos y crece la preocupación por el desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en distintas zonas del país.

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