El primer ministro británico advirtió que un desafío interno podría profundizar la crisis dentro del Partido Laborista.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, advirtió que un intento de desafiar su liderazgo podría sumergir al Partido Laborista en una situación de “caos”, en medio de crecientes especulaciones sobre su continuidad tras los malos resultados en elecciones locales.
La tensión interna se intensificó luego de que medios británicos informaran que el secretario de Salud, Wes Streeting, estaría evaluando renunciar a su cargo para impulsar una eventual disputa por el liderazgo del partido. Para concretar ese desafío necesitaría el apoyo de al menos 81 legisladores laboristas, incluidos posibles candidatos a reemplazar a Starmer.
El escenario político se volvió más inestable tras la renuncia de funcionarios de menor rango y el respaldo público de varios ministros al primer ministro, mientras distintos sindicatos vinculados al laborismo advirtieron que el partido debería prepararse para una eventual transición de liderazgo. Según esas organizaciones, la conducción actual no llegaría a las próximas elecciones sin cambios internos.
En ese contexto, Starmer busca contener la crisis y evitar una fractura dentro del partido, en un momento clave de desgaste político tras los resultados electorales recientes.













