El crecimiento del sector exportador impulsa salarios más altos y convierte al idioma en una condición clave para acceder a empleos globales.

La economía del conocimiento en Argentina se consolidó como el tercer complejo exportador en 2025, con más de USD 9.600 millones y unos 285 mil empleos formales, donde el inglés pasó a ser un requisito central para competir en el mercado laboral internacional.

En este escenario, dominar el idioma puede significar hasta un 30% más de salario según el rol, especialmente en áreas como software, biotecnología, servicios profesionales y diseño, donde gran parte del trabajo se realiza para el exterior y en entornos digitales globales.

El sector, que representa entre el 9,5% y el 22% del PBI según la medición, se apoya en la formación universitaria y en una fuerte demanda de perfiles capaces de integrarse a equipos distribuidos. Además, la expansión del trabajo remoto y el avance de la inteligencia artificial refuerzan la necesidad de habilidades como el inglés, el pensamiento crítico y la adaptación constante.

Aunque Argentina figura entre los países con mejor nivel de inglés de la región, solo una parte de la población lo domina de manera fluida, lo que convierte al idioma en una ventaja competitiva decisiva más que en un valor agregado.

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