Psicólogos que estudian la empatía y la moral explican que quienes priorizan a los animales sobre personas desconocidas en situaciones de peligro no son indiferentes, sino que reaccionan fuertemente ante la percepción de vulnerabilidad.
Que alguien ayude antes a un perro que a una persona que no conoce puede generar críticas y hasta escándalo. Sin embargo, los psicólogos que se dedican a estudiar la conducta moral dicen que esa reacción no tiene nada que ver con no querer a los humanos ni con ser frío emocionalmente. Al contrario: tiene que ver con una forma muy intensa de empatía.
Lo que dispara esa respuesta, según el estudio, es la percepción de indefensión. Los animales no hablan, no pueden pedir socorro, no entienden qué les está pasando. Eso genera en ciertas personas una alarma emocional más fuerte que la que sienten ante un desconocido adulto, a quien inconscientemente le atribuyen más capacidad de afrontar la situación por su propia cuenta.
El debate que abre esta investigación es interesante porque cuestiona los juicios rápidos que se hacen sobre quienes eligen ayudar primero a un animal. Según LA NACION, los especialistas son claros: no se trata de un problema moral, sino de cómo cada cerebro procesa y responde a la vulnerabilidad que percibe en los demás.













