El escritor canadiense Robin Sharma analizó cómo reacciona la gente ante los malos momentos y propuso una forma distinta de relacionarse con las dificultades del día a día.
Robin Sharma volvió a dar que hablar con una de sus reflexiones sobre el modo en que las personas enfrentan los problemas. El conferencista canadiense, autor de varios libros muy vendidos sobre desarrollo personal, planteó que la mayoría de la gente desperdicia sus peores días porque los vive como algo que hay que superar rápido, en vez de aprovecharlos para aprender.
Para Sharma, la clave está en entender la diferencia entre lo que siente el ego y lo que necesita el alma. Mientras el ego busca protegerse y evitar cualquier golpe, el alma crece justamente en los momentos de tensión y dificultad. De ahí su frase más conocida de esta intervención: «Un mal día para el ego es un buen día para el alma».
El escritor lleva décadas trabajando este tema con personas de todo el mundo, desde grandes empresarios hasta gente común que busca mejorar su vida. Según LA NACION, Sharma insistió en que transformar los problemas cotidianos en oportunidades de crecimiento no es una cuestión de optimismo forzado, sino de cambiar la mirada con la que uno los enfrenta.













