El movimiento creció respecto al año pasado, pero el consumo cayó con fuerza y reflejó un perfil de viajero más austero.

El fin de semana largo de Semana Santa dejó un balance mixto para el turismo en Argentina. De acuerdo con datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, más de 2,8 millones de personas viajaron por el país, lo que representó un incremento del 5,6% frente a 2025. Sin embargo, el gasto total mostró una caída del 18,9% en términos reales, evidenciando un consumo más moderado.

El informe destacó que el turista adoptó un perfil más prudente, con preferencia por escapadas cortas, destinos cercanos y actividades de bajo costo. En promedio, las estadías se redujeron a 2,6 noches, mientras que el gasto diario también registró un descenso en comparación con el año anterior.

Este cambio en los hábitos obligó a los destinos a adaptarse, con una mayor oferta de propuestas culturales, religiosas y recreativas gratuitas para sostener el flujo de visitantes. La estrategia permitió mantener niveles de ocupación aceptables pese a la menor capacidad de gasto.

Entre los destinos más elegidos se destacaron Mar del Plata, Bariloche, Salta e Iguazú, mientras que otras localidades emergentes comenzaron a ganar protagonismo con propuestas más accesibles.

El costo del viaje fue un factor central en la planificación. Se estimó que una familia tipo necesitó más de $1,1 millones para viajar durante estos días, lo que representa una porción significativa del ingreso promedio y explica la cautela en el consumo.

A pesar del contexto económico, el turismo mantiene su dinamismo. En lo que va de 2026, ya se registraron cerca de 6,9 millones de viajeros en fines de semana largos, lo que confirma que, aunque con el bolsillo ajustado, los argentinos siguen eligiendo viajar.

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