La histórica vidriera de Berazategui reconfigura su negocio ante la caída del consumo: baja la actividad local, recorta empleos y apuesta a productos importados para el mercado interno.
La empresa Rigolleau, una de las principales fabricantes de vidrio del país, atraviesa una profunda reestructuración luego de registrar pérdidas por $5.500 millones en 2025. Con una planta emblemática en Berazategui, donde supo emplear a más de 800 trabajadores, la firma decidió reducir su producción local y avanzar con la importación de vajilla desde China.
Actualmente, la compañía opera al 60% de su capacidad instalada y paralizó uno de sus hornos, lo que derivó en la pérdida de cerca de 100 puestos de trabajo. De esta manera, el plantel quedó reducido a unos 700 operarios. Durante años, la planta estuvo dedicada a la producción de botellas, frascos y envases para industrias como la farmacéutica, cervecera y alimentaria.
El deterioro del consumo interno aparece como uno de los factores centrales detrás de la crisis. Según la propia empresa, este contexto la obligó a sostener niveles de financiamiento elevados para preservar la continuidad operativa. Sin embargo, la menor actividad y la capacidad ociosa impactaron de lleno en los costos y en la rentabilidad, pese a los intentos por mejorar la eficiencia y renegociar condiciones con proveedores.
En este escenario, la firma reconoció la necesidad de modificar su modelo de negocio tradicional. La caída en la demanda de productos de vidrio para el hogar, desplazados en muchos casos por materiales como la cerámica, aceleró el cambio de estrategia. A partir de ahora, gran parte de la línea de vajilla será abastecida mediante importaciones, que resultan más económicas incluso considerando los costos logísticos.
El rojo de 2025 no solo confirmó la tendencia negativa, sino que duplicó las pérdidas registradas el año anterior. Aunque la empresa mantiene activas sus unidades vinculadas a los sectores farmacéutico y alimentario, donde la demanda se sostiene con mayor estabilidad, el negocio orientado al consumo doméstico sigue siendo el más afectado.













