La policía israelí impidió el ingreso del cardenal Pierbattista Pizzaballa al templo y desató una fuerte reacción internacional en el inicio de la Semana Santa.

La policía israelí impidió este domingo que el cardenal Pierbattista Pizzaballa celebrara la tradicional misa de Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en un episodio que fue calificado como grave y que opacó el comienzo de la Semana Santa para millones de fieles en todo el mundo.

Según denunciaron autoridades religiosas, el cardenal fue interceptado por efectivos cuando se dirigía al templo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, acompañado por el custodio Francesco Ielpo. Ambos fueron obligados a retirarse pese a que no participaban de ninguna procesión ni acto público.

El hecho marcó una situación inédita en siglos: las principales autoridades católicas no pudieron oficiar la celebración en uno de los lugares más sagrados del cristianismo, lo que generó conmoción dentro y fuera de la comunidad religiosa.

La reacción internacional fue inmediata. Desde Italia, dirigentes políticos expresaron su rechazo y calificaron lo ocurrido como inaceptable, al tiempo que reclamaron explicaciones formales a las autoridades israelíes por lo sucedido.

Desde el Patriarcado Latino de Jerusalén también cuestionaron la medida, a la que consideraron irrazonable y desproporcionada, al entender que vulnera principios fundamentales como la libertad de culto y el respeto al statu quo de los lugares santos.

Durante la jornada, el papa León XIV se refirió al episodio en la celebración del Domingo de Ramos en el Vaticano, donde pidió por la paz en Medio Oriente y advirtió que los conflictos impiden a muchos cristianos vivir plenamente sus tradiciones religiosas.

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