El presidente prioriza el equilibrio fiscal mientras proyecta una reducción de impuestos para fortalecer la competitividad y la inversión.
El gobierno de Javier Milei decidió mantener sin cambios la estructura impositiva nacional en el corto plazo, en una estrategia orientada a consolidar la estabilidad fiscal. La medida busca garantizar recursos en un contexto económico aún desafiante, donde la recaudación muestra señales de desaceleración, especialmente en tributos ligados al consumo y las ganancias.
Distintos análisis del sector privado coinciden en que la presión tributaria total sigue siendo elevada, aunque señalan que buena parte del impacto en los precios proviene de impuestos provinciales y tasas municipales. Este escenario refuerza la postura del gobierno nacional de avanzar hacia un esquema más eficiente y competitivo, sin comprometer el orden de las cuentas públicas.
Entre los tributos que más inciden en los costos se destacan ingresos brutos y diversas cargas subnacionales, que se superponen con impuestos nacionales. Frente a esto, el gobierno viene planteando la necesidad de una coordinación fiscal más amplia que permita reducir distorsiones y mejorar el entorno productivo.
En esa línea, el presidente impulsa una reforma tributaria prevista para 2026, que contempla la simplificación del sistema y la reducción gradual de impuestos. El plan incluye la eliminación progresiva de gravámenes como el impuesto al cheque, la baja de Ganancias para empresas y la eventual reducción del IVA, con el objetivo de incentivar la inversión y la actividad económica.
El ministro de Economía, Luis Caputo, también remarcó la importancia de evitar incrementos impositivos a nivel local que afecten los precios y el consumo. Desde el gobierno nacional se promueve una agenda orientada a mejorar la competitividad de las empresas y aliviar la carga fiscal en forma sostenible.
Mientras tanto, la administración nacional sostiene una estrategia gradual que prioriza el equilibrio fiscal como condición necesaria para avanzar con reformas de fondo. En este marco, el ordenamiento de las cuentas públicas aparece como el paso previo para concretar una baja de impuestos que impulse el crecimiento y fortalezca el desarrollo productivo.













