Con apenas 12 o 13 tapitas recicladas se puede producir el armazón de un par de lentes destinado a personas sin acceso a salud visual.
La recolección de tapitas plásticas comenzó a utilizarse para fabricar armazones de anteojos que luego son entregados de forma gratuita a personas que no pueden acceder a atención visual. Con apenas 12 o 13 tapitas recicladas se puede producir el marco de un par de lentes que, tras el acabado final y el ensamblado, recibe los cristales correspondientes según la receta de cada paciente.
La iniciativa surgió dentro del programa Promover Salud, que recorre zonas rurales y urbanas con dos colectivos sanitarios equipados como consultorios móviles. El proyecto brinda atención oftalmológica, odontológica y clínica médica, y en los últimos años permitió donar miles de anteojos a personas en situación de vulnerabilidad.
En 2025 el programa dio un paso más al crear su propia fábrica de marcos gracias a alianzas estratégicas, integrando reciclaje, producción y acceso a la salud en un mismo circuito. La propuesta también busca reducir la contaminación por plásticos, que tardan hasta 500 años en descomponerse y representan una amenaza para los océanos, donde se acumulan más de 5 billones de piezas.













