El dato de enero, por encima de lo previsto, y un dólar estable obligaron a reconfigurar estrategias de inversión.
La inflación de enero se ubicó en 2,9% mensual, por encima de las proyecciones del mercado, y volvió a instalar el tema en la agenda de los asesores financieros. El repunte se dio en paralelo a cambios en el calendario de la nueva metodología del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que sumó ruido en la plaza. Según informes privados, se trató de la octava aceleración desde el mínimo de 1,5% registrado en mayo de 2025.
El rebrote inflacionario contrasta con una “pax cambiaria”: el dólar se mantuvo estable e incluso retrocedió, mientras el Banco Central de la República Argentina (BCRA) acumuló compras por más de USD 2.170 millones en lo que va del año. En ese contexto, bajó el riesgo país, crecieron los depósitos en dólares y se reactivaron las emisiones de obligaciones negociables, que habían marcado máximos hacia fines de 2025.
La combinación de dólar calmo e inflación superior a la esperada alteró la ecuación de tasas. Desde octubre, los rendimientos en pesos superan la trayectoria del tipo de cambio, pero quedan por debajo del avance de los precios. Esto reavivó el atractivo de activos en moneda local, aunque sectores como el agro analizan con cautela el financiamiento, en un escenario donde las tasas en dólares rondan el 9% al 10% anual. En las mesas financieras se especula con que, tras un 2025 volátil, la mejora cambiaria siente bases para retomar la desaceleración inflacionaria y fortalecer la macroeconomía de cara al próximo ciclo electoral.













