Teherán reforzó su despliegue militar y definió un esquema de sucesión en caso de que el ayatolá Alí Jamenei sea asesinado o desaparezca.
El gobierno de Irán puso en “alerta máxima” a sus Fuerzas Armadas ante la posibilidad de un ataque inminente de Estados Unidos y activó un plan de continuidad institucional. Según publicó The New York Times, Teherán desplegó misiles y reforzó posiciones estratégicas en el Golfo Pérsico, además de designar a Ali Larijani como sucesor en caso de que el líder supremo, Alí Jamenei, sea eliminado o quede incomunicado.
De acuerdo con el informe, la información fue corroborada con altos funcionarios iraníes vinculados a la oficina del líder supremo y a la Guardia Revolucionaria. En paralelo, el país habría instalado lanzaderas de misiles balísticos en su frontera occidental con Irak, lo que ampliaría su capacidad de alcance sobre territorio israelí.
En este contexto de máxima tensión, Irán cerró de forma intermitente su espacio aéreo para realizar pruebas de misiles y efectuó maniobras navales que incluyeron el cierre temporal del estratégico Estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial. Jamenei, por su parte, lanzó advertencias directas a Washington y aseguró que cualquier agresión recibiría una respuesta contundente.













