La senadora libertaria Nadia Márquez volvió a quedar en el centro de la controversia tras la difusión de información sobre millonarios fondos estatales que, durante años, habrían beneficiado a una mutual y a un colegio administrados por su familia en Neuquén. El caso reavivó críticas desde distintos sectores políticos y sociales, que apuntan a una aparente contradicción entre el discurso anticasta del espacio y las prácticas que ahora quedan bajo sospecha.
Según señalan las denuncias, las instituciones vinculadas al entorno familiar de Márquez habrían recibido subsidios de forma sostenida, lo que generó cuestionamientos sobre la transparencia del circuito de asignación y el verdadero destino de esos recursos. En ese marco, se exige claridad sobre los montos, los mecanismos de acceso a los fondos y la eventual existencia de favoritismos o conflictos de interés.
El episodio también impactó puertas adentro de La Libertad Avanza, donde el tema volvió a tensar el clima interno en un momento de fragilidad política y disputa por liderazgos. Mientras algunos intentan minimizar el conflicto, otros advierten que este tipo de polémicas golpean directamente el núcleo del relato libertario, basado en la promesa de terminar con privilegios, intermediaciones y manejos discrecionales del Estado.
Con la presión pública en aumento, el caso suma interrogantes que podrían escalar si se profundizan las investigaciones y los pedidos de información. La polémica deja al descubierto una tensión cada vez más visible: la distancia entre la retórica de austeridad y transparencia, y las denuncias que involucran a dirigentes del propio espacio. En Neuquén, el tema ya se instaló como un foco de debate político que promete seguir creciendo.













