El exjefe del Ejército calificó como “catastrófica” la situación de las Fuerzas Armadas Argentinas, cuestionó que se priorice la compra de aviones sobre problemas estructurales y advirtió que los F-16 no serían útiles en un conflicto con el Reino Unido por Malvinas.
El militar retirado dijo que la incorporación de los F-16 desde Dinamarca responde a una “política marketinera” del gobierno, orientada a ganar imagen más que a atender necesidades reales de defensa.
Según Milani, las fuerzas sufren un deterioro profundo: muchos oficiales y suboficiales abandonaron sus puestos por los bajos salarios, mientras otros deben buscar segundas actividades —como conducir taxis o trabajar para plataformas como Uber— para subsistir.
Cuestionó además la utilidad militar de los F-16 en relación a la principal hipótesis de conflicto del país (una posible disputa con el Reino Unido sobre las islas del Atlántico Sur): según su análisis, los aviones carecen de sistemas de destrucción antiaérea adecuados, misiles de largo alcance, y de infraestructura para operar a cientos de kilómetros sobre el mar, lo que limitaría gravemente su eficacia.
Si bien admitió que los F-16 pueden ayudar a la recuperación del adiestramiento de la Fuerza Aérea Argentina —especialmente en doctrina de caza supersónica—, sostuvo que esa capacidad no compensa los graves déficit estructurales del conjunto de las fuerzas.
Para Milani, poner el foco en ese equipamiento cuando “el 60 % de los cuadros de las Fuerzas Armadas cobran salarios por debajo de la línea de pobreza” representa una elección equivocada y que prioriza la imagen pública por sobre la seguridad real.













