El jefe de gobierno porteño aseguró que su gestión implementó un nuevo sistema directo con beneficiarios, eliminando intermediarios y clausurando 40 comedores fantasma.
El jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, afirmó este lunes que modificaron completamente la lógica de la política de alimentación: ya “no se acuerda con intermediarios” como organizaciones sociales vinculadas a Juan Grabois o Emilio Pérsico.
Macri explicó que, en lugar de negociar con referentes de movimientos sociales, ahora la gestión convoca una relación directa con los beneficiarios: cada persona que accede al comedor debe certificar la ración mediante un sistema de QR desde su celular.
Según sus dichos, esta modalidad permitió detectar irregularidades: de los 500 comedores con los que se trabajaba, 40 fueron clausurados por recibir más raciones de las justificadas o directamente no prestar el servicio.
Macri remarcó que el nuevo régimen no dejará de garantizar asistencia alimentaria, pero advirtió que no se tolerará la utilización de esos recursos con fines políticos: “si el comedor trabaja bien, recibirá todas las raciones; pero no esta lógica de ‘uso político’ de la ayuda”.
Por último, señaló que hoy los comedores atienden a una población diversa: no sólo sectores vulnerables sino también jubilados y clase media, un reflejo del deterioro socioeconómico que atraviesan muchos porteños.













