El ministro de Defensa, que asumirá como diputado por Mendoza el próximo 10 de diciembre, destacó que la transformación de las FFAA avanzó gracias a una conducción política alineada y decidida, impulsada por el gobierno actual, con hitos como la llegada de los F-16, la modernización de los TAM 2C-A2 y la incorporación de vehículos Stryker.
La afirmación de Luis Petri llegó en un momento clave para el balance político y militar del año: el ministro utilizó su mensaje para remarcar que la transformación de las Fuerzas Armadas no fue un eslogan sino un proceso concreto, sostenido y visible. Al señalar que se avanzó “en lo que antes parecía imposible”, buscó dejar en claro que los hitos alcanzados no hubieran sido posibles sin una conducción política alineada y una decisión presidencial que priorizó la recuperación del instrumento militar como política estratégica del Estado.
Entre los avances, Petri destacó la llegada de los F-16, un paso que reconfigura la capacidad de respuesta aérea del país y actualiza décadas de retraso tecnológico. También mencionó la modernización de los TAM 2C-A2, un proyecto que llevaba años postergado y que ahora permite revitalizar un componente clave del arma blindada. El ministro subrayó que estas decisiones no apuntan solo a reforzar equipamiento, sino a reconstruir confianza interna y externa, mostrando un país capaz de planificar, ejecutar y sostener políticas de defensa en el tiempo.
La incorporación de vehículos Stryker fue otro punto elevado como ejemplo del nuevo rumbo. Para Petri, se trata de una señal de interoperabilidad y de integración con estándares internacionales que coloca a las Fuerzas Armadas en un esquema moderno, ágil y acorde a las exigencias de los despliegues actuales. La narrativa oficial sostiene que estos avances responden a una visión integral: no se trata de compras aisladas, sino de una arquitectura de defensa que busca recuperar capacidades simultáneamente en tierra, mar y aire.
En su mensaje, el ministro también remarcó que estos hitos fueron posibles por una conducción política que “empujó sin titubeos” y que entendió a la defensa como una prioridad estratégica. Según su planteo, la articulación entre el Presidente y la cartera de Defensa permitió avanzar en plazos que antes se consideraban inalcanzables, destrabando negociaciones, actualizando programas y garantizando financiamiento para proyectos que habían quedado congelados durante años.
El balance final de Petri estuvo atravesado por un tono de propósito: sostuvo que la modernización alcanzada debe consolidarse y proyectarse hacia el futuro, con el objetivo de dejar capacidades instaladas que trasciendan a las gestiones. A días de asumir como diputado por Mendoza, el ministro buscó dejar un mensaje de continuidad institucional, afirmando que el rumbo iniciado no debe interrumpirse y que la Argentina necesita un sistema de defensa moderno, profesional y sostenido como parte de su proyecto de país.
Fuente: https://x.com/luispetri/status/1993702004242158066?s=20













