Existe una presión implícita por ser coherentes todo el tiempo. Cambiar de opinión suele verse como debilidad o falta de convicción.

Pero cambiar también puede ser una señal de crecimiento. Significa que apareció nueva información, experiencia o comprensión.

Aferrarse a ideas viejas solo por orgullo puede alejarnos de versiones más honestas de nosotros mismos.

Revisar creencias no borra el camino recorrido, lo enriquece. Cada cambio deja aprendizaje.

Permitirse cambiar es permitirse evolucionar. La coherencia más valiosa es con el presente, no con el pasado.

ÚLTIMAS NOTICIAS