En tiempos de incertidumbre, la astrología vive un nuevo auge, especialmente entre las generaciones más jóvenes. ¿Estamos frente a un fenómeno espiritual o simplemente una moda bien marketineada?
Aplicaciones como Co-Star y The Pattern acumulan millones de descargas. Las redes están repletas de memes astrológicos, y los horóscopos han pasado de las revistas a TikTok. Todo indica que la astrología se adaptó perfectamente al ecosistema digital.
Muchos jóvenes encuentran en la astrología una forma de autoconocimiento. Más allá de lo esotérico, valoran la introspección que ofrece y la posibilidad de entenderse mejor a través de los signos, tránsitos y cartas natales.
También juega un papel importante la comunidad. Compartir signos, compatibilidades o “Mercurio retrógrado” se ha vuelto parte del lenguaje cotidiano. Es una manera de pertenecer, de dialogar con otros sobre emociones y personalidad.
Sin embargo, no faltan las críticas. Algunos expertos ven en esta tendencia un escape de la realidad o incluso una estrategia de consumo emocional. Marcas aprovechan la popularidad del zodiaco para vender desde ropa hasta joyería personalizada.
Creencia, juego o marketing, la astrología volvió para quedarse. Al menos, mientras sigamos buscando respuestas en un mundo que cambia más rápido que las estrellas.












