En 2025, Argentina se posiciona como un actor regional relevante en el ámbito de la innovación tecnológica, aunque enfrenta desafíos estructurales que limitan su crecimiento. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el país destina el 0,5% de su PBI a investigación y desarrollo (I+D), una cifra por debajo del promedio de América Latina y muy lejos de los niveles de economías más avanzadas. A pesar de estas limitaciones, sectores como el software, la biotecnología y la inteligencia artificial han mostrado avances significativos, impulsados por emprendedores y empresas de base tecnológica.
El ecosistema emprendedor ha sido uno de los motores de la innovación. Durante el primer semestre de 2025, se registraron más de 1.200 nuevas startups, principalmente en áreas vinculadas a la tecnología financiera (fintech), la agrotecnología (agtech) y la salud digital (healthtech), según datos de la Asociación Argentina de Capital Privado. Buenos Aires sigue siendo el principal centro de desarrollo, aunque ciudades como Córdoba, Rosario y Mendoza comienzan a consolidarse como polos tecnológicos regionales. Sin embargo, la falta de financiamiento y la volatilidad macroeconómica siguen siendo barreras para la consolidación de estos proyectos.
La inteligencia artificial (IA) es uno de los campos con mayor proyección. Empresas argentinas ya aplican soluciones basadas en IA en áreas como el análisis de datos para la industria agropecuaria, la automatización de procesos industriales y la medicina personalizada. Un estudio del Observatorio de la Economía del Conocimiento señala que el 35% de las pymes tecnológicas locales incorporaron herramientas de IA en los últimos dos años. No obstante, existe una brecha importante en la formación de talento especializado, lo que ha generado una demanda creciente de profesionales con perfiles técnicos avanzados.
En el sector público, la digitalización de servicios ha ganado impulso. El programa Argentina Digital 2025 busca modernizar la gestión estatal mediante la implementación de plataformas integradas de trámites, la expansión de la conectividad en zonas rurales y la promoción de la identidad digital. Durante el último año, más de 3,5 millones de ciudadanos utilizaron servicios en línea para realizar gestiones administrativas, lo que representa un aumento del 28% en comparación con 2024. Sin embargo, los expertos advierten sobre la necesidad de reforzar la ciberseguridad y la protección de datos personales frente al crecimiento de la digitalización.
La economía del conocimiento sigue consolidándose como uno de los principales sectores exportadores. En 2024, las exportaciones de servicios basados en conocimiento alcanzaron los 8.400 millones de dólares, según cifras del INDEC, posicionando a la industria como el tercer complejo exportador del país, detrás del agro y la energía. El software, los videojuegos y la consultoría tecnológica son los rubros con mayor crecimiento. Para potenciar este sector, se ha extendido la Ley de Economía del Conocimiento, que ofrece beneficios fiscales a empresas que invierten en innovación y capacitación.
De cara al futuro, Argentina enfrenta el desafío de convertir su potencial tecnológico en un motor de desarrollo sostenible. Esto implica fortalecer la educación en ciencia y tecnología, mejorar la infraestructura digital y generar un entorno regulatorio estable que fomente la inversión. Si el país logra avanzar en estas áreas, podría no solo incrementar su competitividad global, sino también diversificar su matriz productiva y crear empleos de calidad. La innovación, más que un objetivo en sí mismo, se presenta como una herramienta clave para impulsar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida de la población.












