A más de una década del lanzamiento del Fondo de Reparación Histórica, las obras inconclusas y las sospechas sobre su manejo volvieron a ser noticia: “La deuda que contrajo debería haber sido destinada a financiar obras públicas en la provincia”, cuestionaron distintos sectores al exgobernador.

Mientras la campaña electoral avanza, el historial de Juan Manuel Urtubey en el manejo del Fondo de Reparación Histórica (FRH) vuelve a la escena pública, erosionando su imagen y generando cuestionamientos que desincentivan a parte del electorado.

En 2012, Urtubey lanzó con grandes expectativas un plan millonario para saldar la histórica deuda de infraestructura en el norte de Salta, que incluía obras vitales para mejorar la calidad de vida en departamentos como Orán, San Martín y Rivadavia. Sin embargo, más de diez años después, la mayoría de esas obras quedaron inconclusas o demoradas, mientras la crisis hídrica y la falta de servicios básicos golpean con fuerza a la región.

La gestión del fondo estuvo marcada por una administración vinculada a familiares del exgobernador, generando dudas sobre la transparencia y la real prioridad del proyecto. Este historial de promesas incumplidas y manejos poco claros se suma a la actual fractura en el espacio opositor y la desconfianza expresada por sectores clave, que ven en Urtubey a un candidato más alineado a sus intereses personales que a los de la provincia.

Este pasado no sólo empaña la campaña, sino que también alimenta la percepción de que Urtubey no representa un cambio genuino ni una propuesta sólida para enfrentar los desafíos actuales de Salta, dejando un terreno fértil para que otros candidatos ganen terreno en la opinión pública.

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