El gobernador salteño arremetió contra los recortes nacionales y el ajuste, y explicó que la situación en el norte de la provincia es insostenible sin inversiones y obras: “Nuestras rutas son las rutas de la muerte”. 

El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a manifestar su descontento frente a las políticas de ajuste aplicadas por el Gobierno Nacional. En declaraciones recientes, criticó con dureza el desfinanciamiento que sufren las provincias y advirtió que esta situación golpea con especial fuerza al norte argentino, donde la falta de inversiones se traduce en un freno al desarrollo y en mayores desigualdades.

Sáenz remarcó que el abandono en materia de infraestructura es uno de los problemas más graves que atraviesa Salta. En particular, hizo referencia a las rutas provinciales y nacionales, a las que calificó como “rutas de la muerte” debido a su deterioro y a la falta de obras de mantenimiento y modernización. Según el mandatario, esta situación no solo compromete la seguridad vial, sino también la competitividad productiva de la región.

En su mensaje, el gobernador dejó en claro que, pese a los embates de la política económica nacional, su gestión busca sostener el funcionamiento de la provincia con recursos propios. Sin embargo, advirtió que el esfuerzo de las arcas locales es insuficiente para cubrir necesidades estructurales y que resulta indispensable un acompañamiento del Estado nacional para garantizar condiciones más equitativas.

Finalmente, Sáenz sostuvo que la resiliencia de Salta frente a este panorama se debe a la fortaleza de su gente y a la convicción de trabajar “por el bien del país”. Al mismo tiempo, hizo un llamado a la Nación para que mire al norte con mayor responsabilidad, entendiendo que sin inversión y obras estratégicas es imposible proyectar un futuro con desarrollo y justicia social para la región.

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