En un mundo marcado por la inestabilidad económica, las crisis sociales y la aceleración tecnológica, la astrología resurge como una herramienta de autoconocimiento y guía emocional. Lo que durante décadas fue visto como una pseudociencia marginal, hoy gana terreno entre jóvenes, influencers y profesionales.

Instagram, TikTok y YouTube están repletos de contenido astrológico: horóscopos diarios, compatibilidades de signos, lecturas de cartas natales, memes zodiacales y hasta predicciones políticas basadas en tránsitos planetarios.

¿Qué hay detrás de este fenómeno? Según especialistas en psicología social, la astrología ofrece una narrativa reconfortante en tiempos inciertos. Ayuda a las personas a entender sus emociones, tomar decisiones y encontrar sentido en eventos que parecen aleatorios.

Además, la astrología actual se aleja de los dogmas y se vuelve más personalizada. Plataformas como Co-Star o Astromatrix combinan datos astronómicos con inteligencia artificial para ofrecer interpretaciones detalladas del mapa natal de cada persona.

En Argentina, la demanda de astrólogos y cursos de astrología ha crecido notablemente. “No es que la gente crea ciegamente, sino que busca una brújula simbólica en un mundo caótico”, explica la astróloga Paula Ferrer.

La ciencia aún la considera una creencia sin base empírica, pero su impacto cultural es innegable. La astrología parece haber encontrado su lugar como espejo emocional en el siglo XXI.

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