Los sueños lúcidos son aquellos en los que sabés que estás soñando… ¡y podés controlar lo que pasa! Volar, visitar lugares imaginarios, revivir recuerdos o enfrentar miedos son algunas de las cosas que se pueden hacer dentro de ellos.

No son ciencia ficción. Muchísima gente experimenta sueños lúcidos, y hay técnicas para provocarlos: mirar las manos dentro del sueño, hacer “tests de realidad” durante el día o llevar un diario de sueños para entrenar la conciencia onírica.

Neurológicamente, los sueños lúcidos ocurren cuando partes del cerebro que están apagadas durante el sueño REM se activan parcialmente. Es como si una pequeña parte de la mente se despertara dentro del mundo onírico.

Estudios con resonancia magnética mostraron que quienes tienen sueños lúcidos activan zonas del córtex prefrontal (responsables de la conciencia y el control) incluso mientras duermen. ¡Es como hackear el propio sueño!

Además de ser divertidos, estos sueños tienen usos terapéuticos. Se han usado para tratar pesadillas recurrentes, practicar habilidades (como hablar en público o tocar un instrumento) y explorar emociones profundas.

Aunque no todas las personas logran tener sueños lúcidos con facilidad, con práctica y constancia, es posible aprender a experimentarlos. Una frontera más donde la mente demuestra lo poderosa y sorprendente que puede ser.

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