Frente a un mundo atravesado por tensiones bélicas y amenazas transnacionales, la gestión actual reivindica el papel de las Fuerzas Armadas como factor clave para sostener la paz y la estabilidad del país. El fortalecimiento del entrenamiento, el equipamiento y la doctrina militar apunta no solo a la defensa territorial, sino también a asegurar que Argentina cuente con una fuerza disuasiva capaz de anticipar y prevenir conflictos, alineada a los estándares internacionales.
El ministro Luis Petri resaltó que, en un escenario global convulsionado, es fundamental contar con Fuerzas Armadas modernas, capacitadas y listas para actuar frente a cualquier amenaza. Desde su perspectiva, garantizar la paz no es una tarea pasiva: requiere de una preparación activa y constante.
En este sentido, el Ministerio de Defensa trabaja en una agenda que incluye actualización tecnológica, refuerzo de capacidades estratégicas y colaboración con fuerzas internacionales, buscando que Argentina esté alineada con las mejores prácticas globales en materia de defensa y seguridad.
Petri también destacó el valor simbólico y real de las Fuerzas Armadas, homenajeando su historia desde 1810 y subrayando que nunca deben ser desfinanciadas ni limitadas por miradas ideológicas. “Venimos a poner las prioridades donde deben estar”, afirmó.
La apuesta de la gestión es, por lo tanto, construir una política de defensa moderna, con capacidad de anticipación y disuasión, que permita a Argentina mantener la paz y responder de forma efectiva ante cualquier desafío del mundo actual.
Desde su asunción, Luis Petri ha puesto en el centro de su gestión la recuperación del rol estratégico de las Fuerzas Armadas para proteger las fronteras nacionales. En los últimos meses, el Ministerio de Defensa avanzó con programas de reequipamiento, modernización y fortalecimiento del entrenamiento de tropas.
La visión es clara: asegurar que Argentina tenga capacidades efectivas para responder frente a amenazas externas, incluyendo el crimen transnacional, el contrabando, el narcotráfico y cualquier intento de vulnerar la soberanía territorial. Según Petri, “no podemos tener a las Fuerzas amordazadas ni limitadas por prejuicios ideológicos”.
Además, el gobierno destaca la labor de las FFAA no solo en la defensa, sino también en situaciones de emergencia dentro del país: incendios, inundaciones y nevadas extremas, donde son clave para asistir a la población. Estas tareas fortalecen el vínculo entre los militares y la sociedad civil.
Con esta agenda, la gestión actual marca una diferencia con gobiernos anteriores, apostando por devolver a las Fuerzas Armadas las herramientas necesarias para cumplir su mandato constitucional. La defensa de la soberanía es, para Petri, una prioridad innegociable.













