El uso de dispositivos electrónicos se ha vuelto parte del día a día, especialmente entre los más jóvenes. Si bien la tecnología ofrece herramientas educativas y recreativas, el exceso de tiempo frente a pantallas puede tener efectos negativos.

Diversos estudios han demostrado que pasar muchas horas frente a pantallas puede afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Problemas de atención, ansiedad e irritabilidad son algunos de los síntomas que pueden aparecer con el tiempo.

Además, la exposición constante a pantallas interfiere con el sueño. La luz azul que emiten los dispositivos altera el ritmo circadiano, dificultando que los niños concilien el sueño a tiempo y descansen lo necesario para su edad.

Otro aspecto preocupante es la disminución de la actividad física. Al pasar más tiempo con dispositivos, se reduce el tiempo dedicado a juegos al aire libre o deportes, lo que contribuye al sedentarismo y problemas de salud como el sobrepeso infantil.

Es importante que los adultos establezcan límites saludables y fomenten el uso equilibrado de la tecnología. Aplicar reglas como no usar pantallas durante las comidas o evitar dispositivos en la cama ayuda a mantener un equilibrio adecuado.

Por último, enseñar a los chicos sobre el uso responsable de internet y redes sociales es clave. La educación digital debe formar parte de la crianza para proteger su bienestar emocional y físico en un entorno cada vez más conectado.

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