La película Cónclave, dirigida por Edward Berger y protagonizada por Ralph Fiennes, ha generado controversia por un error fundamental en su trama que contradice las normas del Vaticano. A pesar de haber ganado el Oscar al Mejor Guión Adaptado, el filme presenta una situación imposible según el protocolo eclesiástico.​

La historia gira en torno al cardenal Lawrence (Fiennes), encargado de organizar el cónclave tras la muerte del Papa. El clímax se produce cuando el cardenal Vincent Benítez, interpretado por Carlos Diehz, es elegido como nuevo pontífice. Sin embargo, Benítez había sido nombrado cardenal in pectore (en secreto) por el Papa anterior, y su nombramiento nunca fue hecho público.​

Según la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, que regula la elección papal, un cardenal in pectore no puede participar en el cónclave si su nombramiento no fue anunciado oficialmente antes del fallecimiento del pontífice que lo designó. Por lo tanto, la elección de Benítez como Papa es canónicamente imposible.​

Este giro dramático ha sido criticado por expertos y miembros de la Iglesia. El cardenal Gerhard Müller calificó la película como «propaganda anticristiana», mientras que la periodista Megyn Kelly la describió como «la película anticatólica más repugnante que he visto en mucho tiempo». Ambos señalaron que la representación de la Iglesia y sus enseñanzas en el filme es ofensiva y distorsionada.​

A pesar de las críticas, Cónclave ha sido elogiada por su cinematografía y actuaciones. La película ha reavivado el debate sobre la fidelidad histórica en las representaciones cinematográficas de instituciones religiosas y la libertad creativa de los cineastas.

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